domingo, 16 de junio de 2013

¡Hola a todos! Voy a comentar el artículo de la pedagoga eslovena Beatriz Gabriela Tomsic Cerkez, titulado Potenciar una educación artística viable a través de la arquitectura. El artículo analiza un trabajo de investigación previo y un estudio realizado a 163 alumnos de entre 15 y 16 años de edad, pertenecientes a cinco escuelas de Liubliana. En él se pretende conectar la arquitectura con la educación artística y analizar el impacto, el desempeño y la motivación que ésta provoca en los alumnos de secundaria. El contexto de la investigación pone el acento en el desarrollo sostenible, las concepciones del espacio arquitectónico y la percepción que tiene el discente de la relación arquitectura-espacio-medio ambiente. Finalmente se propone un ejercicio de reciclaje del espacio urbano y se analizan los resultados. En primer lugar, es importante remarcar que el ejercicio tiene como objetivo la inclusión de los aspectos artísticos de la arquitectura y el espacio en el currículo de ESO, actualmente bastante faltos de protagonismo. También se valora el tema transversal de la educación para promover actitudes responsables con el espacio común, tanto el arquitectónico y urbano como el medioambiental. En definitiva, el desarrollo sostenible como conciliación de las demandas ambientales, sociales y económicas, para que los alumnos potencien sus perceptores críticos del mundo físico que les envuelve. El artículo revela datos escalofriantes con respecto al consumo del sector inmobiliario. La construcción de edificios de nueva planta (en su etapa de mayor auge) consumía un 40% de las materias primas que se movían en la economía mundial cada año. Y curiosamente el 85% del total de la energía incorporada en los materiales, se utilizaba para su producción y transporte. Por último, en 2009, el 25% del total de residuos generados por países como Estados Unidos o la India, provenían de la construcción y las actividades de demolición. La profesora Tomsic señala que estos datos sostienen que la conservación, restauración y rehabilitación de la arquitectura, causan mucha menos destrucción de recursos naturales que la nueva construcción. Esta reducción de recursos revierte en una mayor utilización de mano de obra, lo que provoca la implicación activa de la comunidad en la conservación del patrimonio arquitectónico. Estoy de acuerdo con la concepción de K. Lynch cuando dice que, igual que una obra arquitectónica, la ciudad es un edificio a gran escala. En la configuración del espacio, supone una riqueza patrimonial poder dilucidar los intervalos de tiempo que lo componen. Además, el artículo defiende la potencia que tienen las imágenes ambientales que proyectan una ciudad, en cuanto a su estructura, su identidad y su significado. El artículo remarca que, respecto al desarrollo de la relación entre el espectador y las imágenes representadas, hay dos vertientes sobre las que trabajar: “por un lado, evidenciar los cambios que se generan en el medio ambiente y por el otro, ofrecer al espectador nuevos incentivos que puedan cambiar las imágenes creadas en el pasado”. Esto, según la autora, debería ser el objetivo principal de la educación visual y artística en todos los niveles educativos. Y en esta línea se trabaja en la investigación práctica del estudio. Este trabajo introductorio de la arquitectura y el espacio en el currículo, no requiere grandes sobreesfuerzos humanos ni materiales. No obstante, hay que remarcar que fue parte de un programa del Fondo europeo para el desarrollo regional (R.A.V.E. space), que promovió y costeó el mismo. En definitiva, el objetivo era enfocar la arquitectura hacia la función de servicio social, al configurar el contexto histórico y cultural de la vida, y el fomento de la creatividad encauzada al sentido de la responsabilidad por el espacio común. En los resultados de los diversos trabajos prácticos del estudio, se observaron datos muy interesantes respecto a la concepción de la función y la forma que tiene el alumnado de secundaria. Os invito a poder leerlo en el artículo. La investigación concluye afirmando que la educación artística debe incluir de manera ineludible entre sus objetivos, el compromiso con los problemas auténticos y reales de nuestras sociedades. Y el espacio arquitectónico y patrimonial es un gran medio y un mejor fin con el que trabajar por ese objetivo. Si queréis leer el artículo, ésta es la dirección: http://www.arteindividuoysociedad.es/articles/N24.2/Beatriz_Gabriela.pdf

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